El baño del gato
A algunas personas puede resultar sorprendente la idea de bañar un gato, pero en muchas ocasiones resultará inevitable, por ejemplo si el animal se ha manchado de grasa o aceite. Los gatos de exposición se bañan periódicamente, normalmente unos días antes de cada muestra. Antes de empezar debemos asegurarnos de que tenemos a mano todo lo necesario: champú, toallas, peine, cepillo y una jarra para enjuagar. Puede que precisemos la colaboración de alguien más para ayudarnos a calmar al gato durante el baño.
El champú debe ser inocuo para el gato; podemos usar productos para niños, y hay que tener cuidado de que no le entre jabón en los ojos no los oídos. Si nuestro gato es de pelo corto podríamos limpiarlo en seco, frotándolo con salvado y cepillando vigorosamente.
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Prevención del embarazo en los gatos
Salvo que seamos propietarios de un gato de pedigrí y pensemos dedicarnos a las exposiciones o a la cría, deberíamos plantearnos la esterilización del animal para evitar embarazos indeseados: esta intervención es rutinaria y lo ideal es que se realice cuando el gato cuenta entre cuatro y seis semanas de edad. La esterilización evita la producción de las hormonas que regulan la conducta sexual del gato y el desarrollo de comportamientos indeseables. Así, un macho sin castrar marcará su territorio con orina acre y una hembra sin esterilizar entrará en celo cada pocas semanas, atrayendo a todos los machos del vecindario.Seguir leyendo »
Aseo y limpieza del gato
Los gatos son muy meticulosos a la hora de mantenerse limpios y pulcros: es raro ver a un gato sucio y desaliñado. Sólo fallan en su aseo personal cuando no se encuentran bien o se sienten viejos y débiles. El propietario de un gato de pelo largo tendrá que ayudarle en su aseo diario. Afortunadamente, los gatos de este tipo son por lo general de carácter tranquilo y apacible, y disfrutan cuando reciben una atención minuciosa. Si acostumbramos desde pequeño a nuestro gato a seguir una rutina de limpieza, nos resultará mucho más fácil asearlo cuando sea adulto. Un gato bien aseado y con una dieta equilibrada será un individuo feliz y activo.El aseo tiene que ser periódico y frecuente, pero no debe ocuparnos demasiado tiempo, salvo que estemos preparando al gato para una exposición. Nos resultará mucho más fácil manejar a un gato adulto si le hemos acostumbrado al aseo desde pequeño. No conviene animar a un gatito a que juegue con el peine o el cepillo, ya que si de mayor sigue haciéndolo, podría arañarnos y hacer difícil el aseo.
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Viajes y mudanzas con Gatos
Los gatos no se adaptan tan bien a los viajes como perros, y hay que transportarlos en cestas especiales. Convendría acostumbrar a nuestro gato a su cesta de transporte tiempo antes de emprender cualquier desplazamiento y, si es posible, hacer que empiece a viajar cuando todavía es joven. Necesitaremos una cesta segura, de plástico, alambre o mimbre. Una manta constituirá un excelente aislante cuando haga frío; en épocas extremadamente calurosas podría ser necesario cubrir la cesta con un trapo húmedo.Nunca se debe dejar desatendido a un gato en el coche cuando haga mucho calor, ya que podría sufrir una hipertermia. Tampoco se le debe dejar suelto durante el viaje, ya que podría alterarse o saltar sobre el conductor, pudiendo provocar un accidente.
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Baño del perro y limpieza de su casilla
Para el lavado del perro se emplea agua templada en la que se disuelve un jabón a base de creolina, que resulta bien desinfectante y da los mejores resultados.
Después del baño el perro debe ser secado lo mejor posibles para evitar enfriamientos perjudiciales, especialmente en invierno. Igualmente la casilla debe ser higienizada; muchas soluciones desinfectantes pueden servir al efecto, pero todas tienen el inconveniente de dejar humedad que persiste, por lo cual aconsejamos una mecho de algodón azufrado de las que se usan para desinfectar los toneles para el vino. Nosotros mismos la podemos preparar con un poco de algodón en rama retorcido formando como una soga, al cual impregnamos con flor de azufre de manera que penetre bien entre las fibras de algodón. Se da fuego a la mecha y se introduce dentro de la casilla, sostenida la mecha por medio de un alambre, que se cuelga del techo, en forma que se mantenga suspendida mientras dure la combustión.
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